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¿QUE PASARÁ SI DESCUBREN PETRÓLEO?

Por Carlos Andrés Ortiz

 

Hace pocas semanas se anunció que las petroleras que trabajan en Argentina se abocarán a tareas de prospección en diversas provincias consideradas marginales, o al menos no tradicionales, desde el punto de vista geológico – petrolero.

        

         Dentro de esas provincias está todo el NEA, región argentina compuesta por “cuatro provincias y media”, pues además de Misiones, Corrientes, Formosa y Chaco, incluye al norte de Santa Fe.

 

         A excepción de algunos pozos en operación en el extremo de Formosa –posiblemente como parte de los probados yacimientos petroleros y gasíferos de la cuenca salteña – jujeña – boliviana- en el resto del NEA los hidrocarburos son hasta el momento inexistentes; o más bien podríamos decir “no comprobados”. Más aún, Misiones parecería ser área geológica muy poco probable de albergar hidrocarburos. Pero analicemos el contexto.

 

         El solo anuncio de las próximas tareas de perforaciones exploratorias, despertó expectativas favorables, por los grandes cambios potenciales que esos potenciales descubrimientos hidrocarburíferas significarían en estas economías provinciales estructuralmente pobres, casi siempre marginadas de las grandes decisiones de inversión nacionales.

 

         Por supuesto que esa miseria estructural que aqueja a nuestras provincias, muestra economías marcadamente primarias (basadas en distintos tipos de explotaciones agropecuarias), y muy dependientes del empleo público como fuente laboral, es una situación de muy larga data; y suele suceder que el subdesarrollo socio económico tiene su correlato en las estructuras culturales imperantes, las que pueden pasar a perpetuar las causas de la miseria socio económica. Esto es un tópico muy controversial, pero sin duda es la fuente de retroalimentación de las estructuras mentales que condicionan y perpetúan el subdesarrollo crónico.

 

         Más allá de las controversias y de las afectaciones a “egos del patrioterismo provincial” potencialmente muy sensibles en algunos casos, la crudeza de los indicadores sociales permite constatar esas “muy poco simpáticas” aseveraciones.

 

         Por otra parte, el empleo disfrazado o el subempleo, reflejado en los vendedores callejeros de quinielas, chipas y baratijas varias; así como en las villas miseria que existen en nuestras ciudades, corroboran esas afirmaciones. Realidad que –repitámoslo- es estructural, de larga data.

 

         Así las cosas, las expectativas –bastante moderadas por cierto- de encontrar petróleo en el NEA, hacen pensar en unos cuantos puestos directos de trabajo nuevo y muy bien pago, en ocupación indirecta con cierto impacto multiplicador positivo, en potenciales regalías para las provincias en las que puedan detectarse yacimientos factibles de explotación comercial; y para algunos visionarios idealistas, la factibilidad de transformar –así sea en parte- las estructuras productivas y las consecuentes estructuras socio – económicas existentes.

 

         Dadas las muy reaccionarias y de hecho ultra conservadoras posturas adoptadas por los variopintos movimientos “ecologistas” de nuestra región, tan prestos siempre a estar “en contra de”, y prácticamente nunca “a favor de”, en los últimos años han pasado a ser de hecho los cancerberos del statu quo o de la situación establecida.

 

         Eso no puede sorprender, pues de hecho sus mentes están cooptadas –mediante sutiles procesos de adoctrinamiento con altos grados de fanatismo irracional- por el movimiento “ecologista” transnacional, creado por el Club de Roma, cuya base de acción es la genocida idea del “crecimiento cero”, ¡ni más ni menos que paralizar todo crecimiento económico!

 

            Esa es precisamente una de las piedras angulares de todo el vasto operativo transnacional montado por los grandes poderes financieros mundiales, para imponer el proyecto geopolítico de la ultra globalización; llamado, por distintos autores fuertemente críticos del mismo, “la globalización salvaje”.

 

         En ese contexto, no es nada casual que ese “ecologismo” haya sido aliado “natural” del neoliberalismo socio económico, tan nefasto y destructivo para nuestras estructuras sociales, políticas y económicas.

 

         Es ese “ecologismo” sin pizca de sentimientos nacionales, muy henchido de rimbombantes frases “globalizantes” (como eso que “la ecología no tiene fronteras” –olvidando que los Estados con poder propio sí las tienen-), y de apoyos a cuanta idea emane de Gran Bretaña y otros centros del poder del G 7; es el que se ha opuesto a las centrales hidroeléctricas, a las nucleares, al uso de La Hidrovía, a las fábricas papeleras (será que no usan ningún tipo de papel esos “modernosos”), a la mineras, a tendidos eléctricos, a construcciones de aeropuertos, y un interminable etcétera.

 

         Si se descubriera petróleo en el NEA ¿se opondrán también a su extracción, o como en otros casos de la industria petrolera y gasífera, harán “mutis por el foro”? ¿Aceptarán una actividad muy importante, o “la vetarán” por ser altamente contaminante?

 

         Claro que “debe ser casual” que las grandes petroleras anglosajonas estén sindicadas como principales aportantes financieros de las grandes ONGs “ecologistas” transnacionales, y por eso, usualmente esos “ecologistas” tan funcionales a los intereses del G 7, “miran para otro lado”, cuando de petróleo o gas se trata.

 

         Por supuesto que esos mismos “ecologistas” no tienen problemas en usar costosos –y contaminantes- automóviles, grandes motocicletas, acondicionadores de aire, medicina de última generación, Internet, celulares, y cuantos bienes tecnológicos existen, ¡todos los cuales son “contaminantes”! ¡O es que “los ahorros ambientales” deben practicarlo “los otros” y nunca esos insatisfechos crónicos, revolucionarios de café, y variopintos rebeldes sin causa!

 

         Queda la cuestión planteada, evidenciando una vez más la extrema irracionalidad de las posturas ultras de ese tan particular “ecologismo” que evidencia su tremendo grado de irracionalidad, al manejarse con dogmas y con muy escaso sentido de raciocinio y de capacidad de análisis propio y objetivo.

 

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Ex Investigador y Docente = Facultad de Ciencias Económicas = UNaM

Especialista en Gestión de la Producción y Ambiente – Fac. de Ing. = UNaM

Tesista de la Maestría en Gestión de la Energía  = UNLa – CNEA

Docente de Economía – Esc. Normal 10 – Nivel Terciario

Docente de la Diplomatura en Geopolítica – Inst. Combate de Mbororé

 
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